Agradecimientos

Un largo camino he recorrido para llegar a este primer resultado, que hoy se plasma en un contemporáneo medio de comunicación. En este transitar hubo personas clave que me brindaron un tremendo apoyo, a las que quiero mencionar en señal de gratitud por sus diversos y desinteresados aportes. Señora Eliana Aguilera y Héctor Araya, presidenta y secretario de la Federación de Bailes Religiosos de Atacama, Gaspar Quintana, Obispo de Copiapó, Doris Pons encargada del área comunicaciones del Obispado, Eduardo Tapia encargado del archivo histórico del Obispado hasta marzo de 2010, a los Párrocos Adam Bartyzol, Elvidio Santander y Fernando Vega. Familia Tapia Bruno, Nira Zapata, Hernán Gálvez, Marcela Cabrera, Georgina Sánchez, Elizabeth Zepeda, Gustavo Rojas, Familia Wastavino de Caldera, Agustín Ruiz, Alejandro Albornoz, a todas/os un afectuoso saludo.



Asimismo en este camino conocí a Guillermo Álvarez Muñoz, profesor de historia, inagotable ser humano que dedicó gran parte de su vida al estudio de los Bailes Religiosos de Atacama. Guillermo falleció en enero del año 2009,  partió un mes después de haber acordado emprender este trabajo juntos, quedé tan afectado que no supe si sería capaz de enfrentar el desafío en solitario, sin embargo en Candelaria de Copiapó el año 2009, al terminar de leer públicamente la carta que escribí la noche en que supe de su muerte, amigas/os de los Bailes Religiosos se me acercaron para con afecto instándome a seguir adelante. Amigo Guillermo, así lo hice, continué la senda y después de mucho esfuerzo, estoy presentando este trabajo a la comunidad, es mi regalo para ti, agradezco todo lo que me enseñaste, así como también agradezco a toda tu bella familia.



Del mismo modo quiero agradecer a mi madre Alicia, por darme la vida y respaldar todos mis pasos hasta el día de hoy, y a mi esposa Ximena por potenciar mi capacidad creadora, por la paciencia, por tu ayuda y por tu amor.



Para finalizar quisiera decir que haber tenido la posibilidad de estar en el día a día con la gente, al lado de la gente, comiendo en su mesa, hablando de sus vidas, de la devoción que sienten, de su conexión espiritual con la divinidad, del sorprendente esfuerzo que hacen personas humildes que realizan un trabajo desde las raíces de la cultura de las que son depositarios, lo que han heredado de sus antepasados. Esta es una suerte que confieso he tenido en estos cinco años que llevo conociendo a la región de Atacama, un lugar de valles, quebradas, altas montañas de oro, un lugar donde el equilibrio es precario, donde comienza la frontera sur del desierto más árido del mundo, en el cual florecen especies únicas, las aguas son celeste, turquesa, azul, verde profundo casi negro, arenas amarillas con farellones y depósitos de fósiles milenarios, ballenas, delfines, pingüinos, frutos deliciosos y lagunas que están muy cerca del cielo, como verán…un lugar maravilloso del planeta.



De esta manera agradezco a los amigos/as de todos los Bailes Religiosos que me han acogido en este camino, conversar con ustedes, ver en sus rostros lágrimas de fervor y admirar su estirpe incansable durante las procesiones, me convierte en un privilegiado, por eso que siento en lo más profundo de mi ser que este humilde trabajo, de este humilde servidor, está hecho con, por y para ustedes, para glorificar el arte que fiesta tras fiesta nos ofrecen a toda la comunidad.